Queridos Santiagueños y Santiagueñas:

Para mí, es un orgullo ser este año, la pregonera de las Fiestas del Santísimo Cristo de las Batallas. Dar el pregón, representa hoy en día un orgullo, gracias a la trayectoria vital de los anteriores pregoneros y al alto nivel de sus pregones.

Quiero dedicar y ponerle voz a esas personas que en épocas pasadas y en tiempos difíciles, optaron por quedarse en el pueblo y día a día darle vida. Hemos reconocido en muchas ocasiones la valentía y el dolor de las personas que se marcharon llenos de incertidumbre en busca de una vida mejor, si bien, no debemos olvidar la valentía de aquellos que se quedaron, viviendo tiempos complicados y llenos de condicionantes económicos y sociales. Tenemos mucho que aprender de ellos; sus enseñanzas son plenamente aplicables al momento actual. Supieron, sin tantos medios y oportunidades como hoy tenemos, afrontar sin miedo las dificultades según les fueron llegando. Así pues, los que hoy pasáis por momentos complicados, acordaos de ellos, no tengáis miedo, por que el miedo paraliza; buscad ese ánimo necesario para seguir y hacer nuevos proyectos; que con esfuerzo y dedicación, pueden con todo. Recordad, que si ellos salieron adelante en peores circunstancias, por qué no lo vamos a hacer nosotros. No tuvieron la oportunidad de recibir una educación digna; pero supieron hacer algo que debería perdurar en el tiempo, ser inmortal, algo tan sencillo como escuchar y hablar con sus mayores. Y aprendieron, aprendieron a ser trabajadores, a ser buenas personas, a respetar al otro. La semana pasada venía en el periódico una entrevista a Pilar del Río, viuda de José Saramago, quien decía,  que su marido, todo un Premio Nobel de la Literatura, conoció durante su muy  interesante vida a destacadas personas de disciplinas tan dispares como el arte, la literatura, la política. Pero sin embargo, él mantuvo siempre, que a quien admiraba, era a su abuelo, un hombre al que definía como “el más sabio que no sabía leer ni escribir”.

Yo tengo claro que soy santiagueña, nací aquí, gran parte de mi familia vive aquí y vengo habitualmente;  pero quiero que sepáis que un pueblo no es sólo su casco urbano (que por cierto está precioso), ni sus campos; un pueblo es sobre todo sus gentes. El ser santiagueño no es una cuestión de nacimiento, sino de sentimiento. Todos conoceréis el anuncio Somos Extremadura. Este año, en lugar de llevarlo a cabo con paisanos famosos como Soraya o Manuel Calderón, ha sido protagonizado por personas anónimas que se significan por su día a día. Pues bien, emulando este anuncio, os digo que es santiagueño quien nació y vive aquí, es santiagueño quien se marchó por un sin fin de razones, sus hijos, y todos aquellos que así se sientan. Éste es vuestro pueblo,  decidlo con orgullo,  pertenecéis a Santiago, sois santiagueños.  

En los últimos años, más de 31.000 extremeños han vuelto a Extremadura; es un dato sorprendente, y más sorprendente es aún saber que la mayoría, un 70%, no son jubilados como pudiéramos pensar, son personas en edad de trabajar (16 a 64 años). Actualmente vivimos tiempos complicados, tiempos de cambio, y los santiagueños tenemos que actuar como una gran familia, acogiendo con bondad a todos aquellos que decidan retornar a su pueblo.

 Quiero destacar la importancia que ha supuesto a nuestro pueblo la creación de asociaciones, peñas y sociedades, en especial, sin desmerecer a ninguna, la Asociación de Amas de Casa, de la que destaca su especial voluntad para participar en todos los proyectos que se le propone y su interés por mantener vivos los usos, costumbres y tradiciones de nuestro pueblo. Pido a estas Asociaciones y al Ayuntamiento, que potencien las acciones conjuntas con otras de pueblos vecinos, pues solos resulta mucho más difícil la consecución de objetivos. Acojamos como nuestros invitados a los vecinos de otros pueblos que en estas fechas, año tras año nos visitan, y que hacen que estas fiestas nos resulten tan especiales.

Gracias a las personas que mantienen abiertas las ventanas al mundo y nos hacen estar unidos a través de Internet, gracias a Pedro Castellano, a Mauri Barroso, a Miguel Ángel Batalla, y al Exmo Ayuntamiento de Santiago de Alcántara por vuestra desinteresada labor en ese proyecto.

 Acabo como empecé, manifestando el honor que supone para mí, daros este pregón y más, este año y en este día, pues como bien sabéis el año pasado ni mi familia ni yo pudimos disfrutar de estas fiestas,  tuvimos que despedir  a uno de nuestros miembros.

En su memoria

Viva el Cristo de las Batallas

Viva los santiagueños

Viva Santiago