Queridos paisanos.  Santiagueños y Santiagueñas.

 Es para mi un honor, estar aquí esta noche,  para pronunciar el pregón de las Fiestas de 2.005, en honor a nuestro Santo Patrón, el Cristo de las Batallas. 

En primer lugar  quiero agradecer a nuestro alcalde y amigo Juan Garlito, por brindarme esta magnifica oportunidad. 

También quiero desde aquí, como santiagueño que soy, darle las gracias a él como alcalde y a toda la corporación municipal, por todos los trabajos que se están realizando, para seguir engrandeciendo y prestigiando a nuestro querido pueblo. 

Es una satisfacción para mí y para todos los santiagueños, ver como se van realizando proyectos que sitúan a nuestro pueblo en la actualidad que ahora nos toca vivir. 

Así el Albergue es ya una realidad, y cuando el proyecto se encuentre totalmente terminado, será un placer, para todo santiagueño disponer de un cómodo lugar donde alojar a nuestros huéspedes. 

El centro de Interpretación Medio-Ambiental, del Péndere, es un magnifico escaparate para mostrar la riqueza natural que posee nuestro entorno. 

De aquí a unos meses empezaran a construirse nuevas viviendas, hasta un total de cuarenta y cinco. La residencia de mayores será asistida y se duplicará el número de residentes. 

Y en un futuro próximo el Balneario de la Geregosa será una realidad más. Desde aquí os animo a que sigáis adelante, con iniciativas que potencien el Turismo Rural, o cualquier otra idea que coopere y sirva al desarrollo de nuestro pueblo. 

Sería maravilloso que en un futuro no lejano, las nuevas generaciones de santiagueños y santiagueñas, no tengan como ocurrió con nosotros, la necesidad de  emigrar de esta tierra a la que siempre queremos volver. 

Desde aquí,  quiero aprovechar para agradecer  públicamente, a nuestro paisano y amigo Pedro “Castellano”, por la realización de esa magnífica web, de Santiago de Alcántara, de la que podemos presumir los santiagueños y, desde la que, como una ventana al mundo, nos sentimos orgullosos de presentar a nuestro pueblo. 

Animo también a los santiagueños que promueven asociaciones, como las de Amas de Casa, la de la Tercera Edad, la Sociedad de Pescadores o la Sociedad de Cazadores, pues por ellas es un motivo más de satisfacción, ver como un fin de semana cualquiera, sin necesidad de fiesta alguna, se reúna a gran número de santiagueños, como ejemplo, esas grandes monterías que son ya una tradición. 

También quiero desde aquí, rendir homenaje a nuestros queridos amigos los carbajentos, a los que yo, y creo que la mayoría de los santiagueños, consideramos como auténticos paisanos, sin Carbajo nuestra feria no sería igual.  

Centrándome ya en lo que quiero sea mi pregón. Después de recordar los pregones anteriores, que desde esta misma tribuna, espléndidamente nos han  ofrecido otros amigos y buenos paisanos. No tenía idea de que hablaros para que fuera interesante y no caer en la repetición de lo que aquí ya se ha dicho. 

De manera, que pensé, os tenía que hablar de mi sentimiento hacia la fiesta que hoy celebramos, en honor a nuestro Santo Patrón, El Cristo de las Batallas. 

Son muchas las ocasiones a lo largo del año, en que por una festividad o por otra, se nos suscita la necesidad, de volver a nuestro pueblo, pero de todas ellas, ninguna como la que hoy celebramos, pues el dos de Septiembre, provoca en nosotros un sentimiento que difícilmente se puede igualar. 

Siendo ésta una fecha, en que la mayoría de nosotros hemos consumido ya, la mayor parte de nuestras vacaciones, las intentamos alargar, cosa difícil, y, si no podemos, que es lo normal, procuramos retrasarlas, para poder estar aquí, o esperamos tener la suerte, de la coincidencia con el fin de semana para así lograrlo. Si aún así no podemos, al menos es seguro que lo estamos,  con el corazón y el pensamiento. 

Ese sentimiento del que os hablo, en mí y durante casi la mitad de mi vida, ha sido doble, pues durante más de veinticinco años, tanto mis hermanos como yo,  teníamos la necesidad de estar aquí,  para ayudar a mis padres en las tareas del Casino, que en estas fechas se multiplicaban. 

El Casino de “Manolo” como así todos le conocíais, era testigo y protagonista de excepción en la feria de Santiago, y así lo fue durante muchos años, aún lo es, pero quizás ya, de otra manera. 

Como ya resaltó mi amigo Aquilino, en su pregón, de hace unos años, el Casino de “Manolo”, con su gran terraza, que ocupaba lo que hoy es la del Curri y el actual Casino juntos, así como, la que montaba al otro lado de la plaza, el Sr. Juan Riveriño, y como no, las churrerías del Sr. Rufino, y la del Sr. Emilio “Fritero”, de quien después de tantos años todavía guardo un grato recuerdo, se integraban todas formando en si, una parte importante de nuestra feria. 

El Casino, tenía además un mayor protagonismo, sobre todo para las mozas y mozos de nuestro pueblo, pues allí en una pista limitada por su espacio, se amontonaban los jóvenes de entonces para mas que bailar apretados, achucharse, eso sí, ante la atenta mirada de las madres o abuelas, que sentadas al borde de la pista, vigilaban a sus niñas, como un autentico “Gran Hermano”. 

Además del Casino de “Manolo”, existía el Casino de “Los Mónicos”, al otro lado del pueblo, hoy, Casa de la Cultura, y la mayoría de vosotros, los de mi edad y los de mayor edad que yo, recordareis la dura competencia, lógica por otra parte, que se establecía entre ambos, para así conseguir atraer al mayor número de jóvenes. 

La mayoría de las veces, la situación del Casino de mi padre, dentro de la feria, hacía que los mozos y mozas, se decidieran por esta opción, y entonces el local se rebosaba, de forma que era casi imposible bailar.  

Otras veces Los Monicos, con ingenio nos lo ponían difícil, con la entrada al cine gratis, si presentabas la del baile, entonces la feria se dividía.  Para contrarrestar esto, mi padre procuraba traer una mejor orquesta y ajustar al máximo el precio de las entradas, la competencia nos hacía a ambos, agudizar nuestro mayor ingenio. 

Y esto fue siempre así hasta el año 1976, aquel año, paradójicamente sin yo quererlo, me convertí precisamente yo, en la causa o el origen de que surgiera por primera vez, esta maravillosa verbena popular, que fue la primera en la comarca, pues en ningún pueblo de nuestra zona, había hasta entonces baile gratis para el disfrute de todos. La tradición, la ha convertido ya en la atracción fundamental y en el corazón de nuestra feria. 

Brevemente, sin acritud y nada de rencor, pero sin olvidarlo, os quiero contar una anécdota, por la que como antes os decía, paradójicamente, fui sin quererlo, el causante de la primera verbena. 

Ocurrió que unos días antes de aquella feria, y sin saber aun los motivos, el entonces alcalde de nuestro pueblo, recibió un escrito anónimo en el que se le insultaba bárbaramente, con descalificaciones de todo tipo y acusaciones que ahora no viene al caso contar, lo cierto es, que lo que allí se decía era terrible, incluso al final de la carta le amenazaba de muerte. Aquello podría calificarse de autentico terrorismo. 

Como os cuento, y también sin saber  aun el porqué, el alcalde,  pensó que yo era el autor de aquella maldita carta. Eso me complicó la vida,  durante algunos meses, sobre todo, si tenemos en cuenta la dureza de la carta y que esto ocurría, ni siquiera a un año de la muerte del General Franco, la democracia en nuestro país aún brillaba  por su ausencia. 

Pero lo peor de todo aquello, es que mi padre, Manolo, al que todos conocisteis como un buen hombre y un gran santiagueño, y al que desde aquí, quiero honrar su memoria, fue la víctima principal, de aquel embrollo.  Mi padre y cómo no, el casino, acusaron aquel duro golpe. 

Aquella feria y de forma inesperada, el alcalde, inventó esta verbena, y así la propia ley del mercado, la de la oferta y la demanda, con baile gratis en la plaza y una orquesta que superaba con creces a la de los dos casinos juntos,  acabó con los bailes, durante las noches de feria, en ambos casinos.  

Afortunadamente el tiempo que da y quita razones, me ha permitido demostrar, que yo no tenía nada que ver con aquel macabro escrito, y que fui además, el primer sorprendido cuando éste llegó a mis manos.  

Pues como zorro que vuelve al gallinero, y tarde o temprano, repite su hazaña, hace poco tiempo el verdadero culpable, se descubrió. Hoy después de tantos años y como antes os decía, sin acritud y nada de rencor, aprovecho desde aquí para dar por zanjado este asunto.  

Volviendo a nuestra feria de hoy, y olvidando la de aquel  año, he de deciros que me siento orgulloso, de haber disfrutado como vosotros, durante la otra mitad de mi vida de esta gran fiesta, en esta maravillosa verbena y me honra, que precisamente aquí, sea yo hoy, vuestro pregonero. 

La verbena en esta bonita plaza, para mi incomparable, ya se ha consolidado como una de las verbenas populares más bellas y agradables de todos los pueblos de nuestra comarca. 

Por último, os deseo a todos, que paséis una feliz fiesta de confraternidad y amistad, y que sean muchos los años,  en que todos podamos repetir, volviendo a nuestro querido pueblo, en esta gran fiesta en honor de nuestro Santo Patrón el Cristo de las Batallas. 

Viva el Cristo de las Batallas, 

 Viva Santiago de Alcántara. 

Buenas noches. 

Guillermo Batalla Cestero